Últimamente se reiteran los días en los cuales me siento de varias formas, más bien de una mixtura de sensaciones mayormente inseguridades, miedos… querer volver atrás. Y aquí se origina el dilema, más bien el absurdo problema que sale a la luz cuando estoy con esa persona que tanto miedo me da. El ser despiadado la bestia subconsciente cree saber tener la respuesta o, mejor dicho, la solución al problema, eligiendo sucumbir ante los vicios y los pensamientos más bajos y en cierta forma salvajes, creyendo emborrachado de ingenuidad, poder olvidar. Volver el tiempo atrás seria su mayor anhelo, su mayor llama de esperanza que no se apaga ni ante el viento más salvaje y áspero.
Ciertamente al ser pensante le resulta hilarante esta suerte de conclusión, de plebeya reflexión, pero también encuentra ante sí un difícil dilema, el cual no logra descifrar ni separar las oxidadas y complejas partes, incapaz de analizarlo. Claramente tampoco gusta de tolerarlo, sino que lo calla, lo lleva en silencio en cierta medida también esperando en vano que sea suprimido de algún modo, que desaparezca.
Entonces el ser todo completo, se encuentra ante esta dualidad, en la cual ni la bestia ni la idea le encuentran respuesta a este problema autogenerado de minúscula importancia. Y ese ser que me da tanto terror se hunde cada vez más en su propio hoyo negro, que todo lo atrae, pero es muy cierto que nadie quiere adentrarse en el.

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