Pagaría lo que fuera, para que alguien me explicara porque la lluvia me hace pensar en vos. Porque cada vez que te veo llueve. Ya ni sé si es adentro de mi cabeza o en la realidad. Si es una loca alucinación o si en realidad estas ahí, para mí, solo para mí.
Es todo tan confuso, no quiero sonar repetitivo siempre, pero es la verdad. Mi ingenuo juicio no logra, a través de toda esta neblina, percibir si sos real o si simplemente sos como siempre lo fuiste. Algo tan inmaculado, algo a lo que nunca me pude acercar, algo que nunca pude tocar, algo que realmente nunca pude sentir [aunque yo crea que si].
Es tan gracioso, tan redundantemente repetitivo, toda esta situación, toda esta farsa. Creo que ya aprendí, finalmente, lo que debía. Pero ese miedo no se va, ese miedo de no tenerte ni de encontrarte, ni de siquiera hablarte.
Es irónico, mi vida es una sucesión de ironías, de crueles tretas que me pone quien sabe quien, para probar no se qué cosa. Quizás estoy destinado a sentirme así, a estar solo, quizás soy un ermitaño…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario